Divorcio en Puerto Rico: ¿qué pasa si hay hijos, bienes y deudas?

Divorcio en Puerto Rico: ¿qué pasa si hay hijos, bienes y deudas?

Por Lcdo. Jesús M. Ortiz Rivera
Despacho Legal Ortiz Rivera


Cuando una persona considera divorciarse, una de sus primeras preocupaciones suele ser cuánto tiempo tomará el proceso y qué ocurrirá con sus hijos, su vivienda y sus deudas. Aunque todos los divorcios tienen el mismo propósito, poner fin legal al matrimonio, las circunstancias de cada pareja pueden hacer que el trámite sea relativamente sencillo o que requiera atender controversias adicionales.
El Código Civil de Puerto Rico de 2020, Ley Núm. 55-2020, establece las alternativas legales para solicitar el divorcio. Sin embargo, es importante comprender que no es lo mismo divorciarse sin hijos ni bienes en común que hacerlo cuando existen responsabilidades familiares y asuntos económicos pendientes.

Cuando no hay hijos, bienes ni deudas en común
Imaginemos un matrimonio que ha decidido separarse. No tiene hijos menores, propiedades que dividir ni deudas comunes. Ambos están de acuerdo en terminar su relación y no existen reclamaciones económicas pendientes.
En estas circunstancias, el proceso suele ser más sencillo, pues no es necesario establecer acuerdos sobre custodia, pensión alimentaria, relaciones filiales o distribución de bienes.
Si ambos cónyuges están de acuerdo, pueden evaluar las alternativas de petición conjunta que reconoce el Código Civil. También existe la posibilidad de presentar una petición individual por ruptura irreparable cuando solamente uno desea solicitar el divorcio.
Lo importante es que la ausencia de hijos o bienes no significa que el divorcio sea automático. Deben cumplirse los requisitos legales correspondientes.

¿Qué cambia cuando existen hijos menores?
Cuando el matrimonio tiene hijos menores de edad, el divorcio no solamente implica terminar la relación entre los esposos. También es necesario atender las responsabilidades que ambos mantienen hacia sus hijos.
Entre los asuntos principales se encuentran la custodia, la patria potestad, las relaciones filiales, la pensión alimentaria, el plan médico y otras necesidades de los menores.
Por ejemplo, una pareja puede estar completamente de acuerdo en divorciarse, pero tener diferencias sobre dónde vivirán sus hijos o cómo compartirán el tiempo con ellos. En estos casos, el tribunal debe considerar el bienestar y el mejor interés de los menores. Los acuerdos de los padres pueden facilitar el procedimiento, pero están sujetos a la evaluació n judicial correspondiente.
El divorcio termina el matrimonio, pero no las responsabilidades de los padres hacia sus hijos.

¿Qué sucede cuando hay una casa, vehículos o cuentas bancarias?
Otra situación frecuente ocurre cuando los cónyuges adquirieron propiedades durante el matrimonio.
Supongamos que compraron una residencia, tienen dos vehículos y mantienen cuentas bancarias. Antes de determinar cómo distribuir esos bienes, es necesario identificar el régimen económico matrimonial aplicable. Cuando existe una sociedad de bienes gananciales, generalmente deben identificarse los bienes y las obligaciones que corresponden a esa sociedad.
No necesariamente todo lo que posee uno de los cónyuges pertenece a ambos. Algunos bienes pueden ser privativos, dependiendo de cuándo y cómo fueron adquiridos y de otras circunstancias legales.
También pueden surgir controversias sobre quién continuará viviendo en la residencia familiar, especialmente cuando existen hijos menores.
Un aspecto importante es que el divorcio y la liquidación de los bienes matrimoniales son asuntos relacionados, pero no necesariamente tienen que resolverse al mismo tiempo.

¿Y quién responde por las deudas?
Las deudas suelen generar tantas preocupaciones como las propiedades. Tarjetas de crédito, préstamos personales, hipotecas y financiamientos de vehículos pueden complicar los acuerdos económicos.
Sin embargo, no toda deuda contraída durante el matrimonio necesariamente tiene el mismo tratamiento legal. Debe evaluarse su naturaleza, propósito, fecha de contratación y el régimen económico correspondiente.
Además, un acuerdo entre los cónyuges sobre quién pagará determinada deuda no significa necesariamente que el banco o acreedor quede obligado por ese acuerdo. Por eso, antes de aceptar una distribución de obligaciones, resulta conveniente examinar los documentos financieros y las posibles consecuencias.

¿Tener hijos y bienes significa que el divorcio será contencioso?
No necesariamente. Una pareja puede tener hijos, una residencia, vehículos y deudas, y aun así alcanzar acuerdos que permitan tramitar su divorcio de manera ordenada.
Por el contrario, un matrimonio sin hijos ni propiedades puede enfrentar un procedimiento judicial si uno de los cónyuges no coopera. La diferencia fundamental no siempre está en cuánto poseen o cuántos hijos tienen, sino en los asuntos que han logrado resolver y aquellos que requieren intervención judicial.

Antes de divorciarse, oriéntese
Cada matrimonio tiene circunstancias particulares. Conocer las alternativas legales, identificar los bienes y deudas, y evaluar los asuntos relacionados con los hijos puede ayudar a evitar decisiones precipitadas.
Es recomendable que busque orientación y representación en procedimientos de divorcio, custodia, pensión alimentaria y controversias relacionadas con los bienes matrimoniales. Si está considerando divorciarse en Puerto Rico, una consulta legal puede ayudarle a comprender sus derechos, responsabilidades y alternativas antes de iniciar el proceso.

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